May 30, 2007

Vamos a la playa, oh oh oh...

En fin... el fin de semana pasado fue fin de semana largo, FINALMENTE, luego de 4 meses sin un maldito feriado. Asi que el sabado y domingo descansamos (bastante) y el lunes, feriado él, me pareció que ya era hora de salir un poco de la casa en horario diurno...

Hacia apenas unos días atrás que había caído en la cuenta que desde hace casi dos años que no piso la playa. Of course, no se debe a que me quede tan lejos (serán unos 15 o 20 minutos de casa) sino a que realmente, en fin, para mi la playa sería taaaaanto mejor si estuviera rodeada de cemento en vez de arena.

Asi que le propuse a Glenn ir a la pileta, (dos minutos caminando, pero chiquita ella) o ir a la playa, para variar un poco y tomar un poco de aire y sol. Me temía que con 4 maratones en TV todas de series que me gustan (Sopranos, CSI, Law & Order y Monk) si no salíamos aunque sea un rato me iba a quedar prendida a la tele como garrapata...

Glenn se inclinó por la playa. Claro, no solo el chico es caribeño al fin, sino que le gusta pescar y si salíamos en una horita (eran las 4 y algo de la tarde) seguramente ibamos a estar allí, in situ, para el atardecer, aparentemente uno de los mejores horarios para pescar.

Asi que alli fuimos. Claro, era feriado, asi que para cuando llegamos, casi 6 de la tarde, era dificil encontrar estacionamiento y los barcitos de la playa estaban en puro estado de joda, con la música a todo lo que da y turistas pasados por alcoholes de todo tipo.

En fin. Yo había llevado mi librito (una recopilación de los mejores cuentos sobre perros que esta buenísima), mi toallita, cafecito y allí me tiré a leer.

La verdad, la verdad, me hizo bien la salidita. No sólo porque un poco de aire de mar y sol no le viene mal ni siquiera a este vampiro (después de todo, es una vez cada dos años) sino que me sirvió para recordar por que NO me gusta ir a la playa. Algunos de los tantos motivos son:

1. Hay arena, muuuuucha arena. Mucha. Infinita. Y vuela.
2. El agua viene con naturaleza incluida, léase algas y otros.
3. La gente te rodea.
4. La gente tiene niños.
5. Los niños juegan con la arena..., y como si fuera poca la arena que te rodea, la de los niños, esa que levantan con la palita o el baldecito, leyes de Murphy mediante, también va a parar a tu cuerpecito, tu café, tu libro o tu toalla.

Si a eso le sumamos los residentes y turistas en estado etílitico... pues lo mío no es la playa, o al menos no éstas playas...

Pero no me quejo. La salidita estuvo buena, mi café era decente y me sirvió para descubrir que he perfeccionado mi mirada asesina. Una sola mirada y aquella madre detrás mío cuyo niño tiraba arena a cuatro bandas me pidió disculpas y se encargó de alejarlo de mí.

Otra mirada, y los cuervos alcoholizados que creían que estaba sola en la playa (cuando Glenn se había ido a pescar) supieron que en vez de hacerse los langas, lo mejor era dejarme solita....

Ahora, en serio. Las playas solitarias me gustan... un poquito, por unos días. Pero eso de estar rodeada de críos, naturaleza, arena, y teniendo que escuchar la famosa "Macarena" a todo lo que da mientras gringos, canadienses y latinos hacen con cero gracia los famosos pasitos al son del "Dale a tu cuerpo alegría, Ma'dalena, que tu cuerpo e' pa' darle alegría y cosa' buena" es too much para mi.

Igual me sentí reivincada cuando por los parlantes empezó a sonar una de mis canciones favoritas que iba con la ocasión más que nunca: "I will survive". Pues sí, sobreviví!

Algunos podran pensar que me estoy volviendo vieja. No, no, no, a no engañarse. En todo caso, nací vieja. Pero yo creo que lo mío es mucho mas simple. Soy una chica de ciudad. Citadina pura, que puede ir a una playa abandonada de la mano de Dios por unos días y hasta ahí, pero que tiene cero cintura para aguantarse el mix de naturaleza (arena y algas) con lo peor de la ciudad, léase niños, madres gritonas, bailantas improvisadas y coyotes rondando, todos desinhibidos y aglomerados!

Por los proximos meses, será pileta para mí. Tambien hay niños, pero al menos no hay arena que vuela....!

2 comments:

Pau said...

Esto es un clásico y acabado ejemplo de las máximas de vida que indican que uno no cambia, se perfecciona (y ciertamente a niveles peligrosamente patológicos).

Anyway, la arena continúa siendo un cotizado elemento de la construcción y los chinitos del mercadito de la vuelta- como para ejemplificarte- dale que dale lastrando sopa de algas.

Animáte a querer lo extraño, y plin caja, microemprendimientos con lo que odias ;)


(Café en la playa?? mmmh demasiado urbano!)

San :) said...

Ves, soy una incomprendida... El cafe es una de las cosas que extraño de nuestras costas, desde Gesell a Punta (gorda) todas tienen cafeteros que te alegran el dia al grito de "cafe, cafe, calentito el cafe". Aca NO.

Hay que ir y buscarse un cafe en alguna parte...

Respecto de que una no cambia, sino que se perfecciona, es totalmente asi. Mas lejos estoy de la urbe mas urbana me vuelvo....porque hubo una epoca donde unos dias en la playa eran un placer para mi... :))))